¿Qué es la legionella y cómo se previene?

Legionella

La Legionella Pneumophila es una bacteria en forma de bastón, de tipo aerobio, esto es, que se desarrolla en ambientes que son ricos en oxígeno. Se considera un parásito y el origen de su nombre nació a raíz de la enfermedad del legionario, una enfermedad descubierta en 1976, entre un grupo de antiguos legionarios reunidos en una convención en Estados Unidos. Estos hombres enfermaron y presentaron síntomas de insuficiencia respiratoria aguda. Era todo un misterio hasta que dieron con el patógeno. Desde entonces, se ha estudiado esta enfermedad y hoy en día, si se coge a tiempo, el diagnóstico es favorable.

Esta bacteria se puede encontrar en ambientes acuáticos tales como estanques y lagos. La temperatura ideal para su desarrollo está entre los 20 y 45 grados. También es capaz de sobrevivir en el agua potable, si está a temperatura ambiente, durante varios años.

Por otra parte, la legionella usa otros microorganismos para sobrevivir, y crece y se reproduce dentro de éstos. Un sólo microorganismo puede llegar a contener las bacterias de la legionella suficientes para infectar a una persona, y eso que su tamaño es tan pequeño que cabe en una gota de aerosol.

Los pulmones son el órgano afectado mediante un proceso denominado aerosolización (se transmite por el aire) y son las gotas a las que me refería antes las que entran en el sistema respiratorio. Son las torres de refrigeración y el aire acondicionado los principales focos. Otros son las duchas, las bañeras de hidromasaje, los aparatos usados para la terapia respiratoria y las tuberías. A la legionella le gustan los ambientes húmedos, ya que ésto favorece que vivan durante mucho tiempo.

En los últimos años, los brotes de esta enfermedad han aumentado debido al creciente uso del aire acondicionado central, el que se suele usar en edificios tales como hospitales, hoteles, oficinas, etc.

La duración del periodo de incubación puede llegar hasta los diez días y los síntomas que presenta pueden confundirse al inicio como una neumonía en la que hay fiebre, diarrea y tos seca. Cuando aparecen otros como la pérdida de apetito, dolor de cabeza y malestar general  ya el médico empieza a sospechar que se trata de una infección por legionella.

Luchar por erradicar esta bacteria resulta muy difícil, sobre todo porque vive dentro de otros microoganismos que la hacen resistente a las sustancias tóxicas. Además, cuando se tiene que trabajar con grandes cantidades de agua para su limpieza, resulta muy caro para algunas economías. La prevención, que debería ser la primera opción para luchar contra la legionella, tampoco resulta fácil.

Actualmente se investigan sustancias biocidas, que sean capaces de matar estas bacterias sin perjudicar a las personas y la elaboración de una vacuna. Pero habrá que esperar.

Foto Vía: www.pasteur.fr

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1 comentario

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  1. Emilio dice:

    Es muy importante prevenir y la limpieza es clave para ello.
    Pensamos que a nosotros no nos puede pasar nada pero sí nos puede pasar. No hay que escatimar en limpieza y en los productos de limpieza adecuados para mi este artículo es clave y completa el que habéis publicado.

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