Diagnóstico de infertilidad mediante laparoscopia

Laparoscopia

La laparoscopia es un procedimiento quirúrgico que se realiza a través de pequeñas incisiones en el abdomen, utilizando instrumentos especializados. El laparoscopio es un instrumento a modo de lápiz, muy fino, en el que viene insertado una cámara provista de luz fría. Esta cámara proporciona al cirujano una vista clara y nítida del interior de la cavidad abdominal. Las imágenes captadas por el laparoscopio dentro del cuerpo, son enviadas a un monitor de televisión que se encuentra en la misma sala de operaciones.

La técnica laparoscópica se usa, entre otras, para ayudar a determinar las posibles causas de infertilidad femenina. Puede ser de tipo diagnóstica o bien quirúrgica. En el caso de infertilidad, este procedimiento tiene básicamente, un carácter diagnóstico. Ayuda a determinar la permeabilidad de las trompas de Falopio, así como a evaluar posibles anomalías en el útero.

Su uso quirúrgico se lleva a cabo, principalmente, para procedimientos como la esterilización, operaciones en embarazos ectópicos, eliminación de tumores en ovarios y útero, extirpación del útero y cirugía de las trompas de Falopio. Esta operación se realiza bajo anestesia general. Se hace una pequeña incisión cerca del ombligo, por la cual se inserta una aguja (conocida como aguja de Verres). A través de esta aguja se inyecta CO2 en el abdomen (la finalidad de esto es expandir la cavidad abdominal para poder intervenir más cómodamente), y finalmente se inserta el laparoscopio.

Ahora bien, la técnica laparoscópica no debe realizarse en mujeres con problemas cardíacos graves o enfermedades pulmonares, hernias, sobrepeso o embarazo de más de 20 semanas. Las posibles complicaciones de la operación son la posibilidad de perforar los órganos huecos (por ejemplo, las vísceras), y dañar a los vasos sanguíneos más grandes provocando hemorragias.

Pero no hay someterse a ella con miedo ya que, salvando las contraindicaciones, las ventajas son mayores que los inconvenientes. Esta operación es más cómoda para el paciente, dado que no hay que “abrir”. Las incisiones son tan pequeñas que causan menos daños, tanto en lo que se refiere al tejido corporal, a los órganos adyacentes y a la musculatura.

Además la recuperación es mucho más rápida, de unas horas a un máximo de cinco días. En la mujer, la cirugía laparoscópica del sistema reproductivo, apenas deja marca, dado que la cicatriz de la pequeña incisión suele ocultarse bajo el ombligo.

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