Creencias falsas sobre el resfriado

Estornudo

Antes de que los ojos congestionados y la nariz taponada os quiten las ganas de leer, aprovecharé para comentar ciertas ideas falsas sobre ese amigo que suele venir sin que le llamemos: el resfriado.

¡Que te pongas la bufanda, que con este frío vas a coger cualquier cosa!“… Pues no. Lo que pillarás, sin duda, es… simplemente frío. Lo que provoca que te resfríes no son las bajas temperaturas, son los virus. Más concretamente cinco familias de virus, con doscientos tipos de resfriado para elegir durante todo el año. Eso sí, una vez que ya estás enfermo, mejor no tientes a la suerte y evita complicar la cosa con una neumonía.

“¡Si tomases más naranjas no te pondrías malo!“.. Eso de que la vitamina C evite o prevenga el resfriado no tiene base científica alguna. Lo que sí se ha demostrado es que si se tiene una dieta equilibrada, que incluya por supuesto esta gran vitamina, el tiempo que pasemos pañuelo en mano será más corto.

“¡Mejor come ligero, que eso ayuda!”… Si encima que estamos arrastrándonos por las esquinas, y ya de por sí no podemos ni percibir el olor de un buen guiso, nos ponen a dieta… Pues no, no hay por qué dejar de comer si a uno le apetece. Como tampoco debe uno beber como los peces, otro creencia errónea.

Si ves a alguien cerca de tí estornudando, ¡huye, insensato!“… El resfriado común tiene maneras más efectivas y menos vistosas de cogerte desprevenido, y no sólo esa. Las manos son la principal fuente de contagio. Si yo estornudo y me pongo la mano delante de la boca y nariz, igual te salvo de una ducha, pero todo lo que toque posteriormente con ella quedará expuesto al contagio: el pomo de una puerta, los asientos del autobús, los artículos en las estanterías del súper. Una catástrofe. Por eso se aconseja que en vez de la mano, se ponga el codo delante de la cara cuando se tose o se estornuda. Así no se acaba siendo una arma de destrucción masiva andante.

Lo cierto es que, por mucho que uno tome medidas preventivas, estos entrañables virus nos atacarán tarde o temprano. De media solemos resfriarnos unas cuatro veces al año. ¿Qué hacer, entonces?… Una correcta higiene es eficaz a la hora de prevenir el ataque de los virus. Se ha demostrado que el hábito de lavarse las manos nada más llegar a casa, del trabajo, de la compra o de donde sea, reduce las posibilidades de caer enfermo.

Pero si ya lo tienes encima, ¡la sopa de pollo es ideal! No tiene nada de mito y sí se ha probado que ayuda, y mucho.

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Foto vía: menshealth.com

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