Maltrato y consecuencias sobre la salud

Violencia de genero

Día tras día nos asaltan en los medios de comunicación noticias en las que una mujer pierde la vida a manos de su pareja. Ese es el lado que sale a la luz. En la sombra, cientos, o tal vez miles, de mujeres en nuestro país sufren la violencia dentro del ámbito familiar. Un secreto terrible, no revelado por el miedo, la vergüenza e incluso el paradójico sentimiento de pena y culpa por su agresor. Y es que, muchas veces, sólo se descubre el drama  a la misma vez que el cadáver de la víctima.

Esta grave situación no es sólo una problema social. También es un problema de salud pública, tanto por lo que afecta al estado físico y psicológico de la mujer, como al propio sistema sanitario. La mujer que sufre violencia de género no suele asociar sus problemas de salud con la penosa situación que padece, y el médico, la mayor parte del tiempo no detecta nada anormal. Así, las idas y venidas a la consulta aumentan progresivamente hasta que se hace obvio a los profesionales que la tratan…o para el médico forense.

En 1996, la Organización Mundial de la Salud, declaró la violencia contra las mujeres un problema de Salud Pública. Esta decisión no es difícil de entender, ya que el maltrato repercute no sólo a nivel físico, sino también a nivel psicológico.

Los malos tratos hacia el sexo femenino existen en todo el mundo, tanto en países desarrollados como subdesarrollados. La causa de que esta gravísima situación permanezca oculta en la mayoría de los hogares tiene que ver con la absurda, pero aún vigente idea, de que debe permanecer dentro del ámbito privado, porque “los trapos sucios se lavan en casa”.

Generalmente, la violencia ejercida por el hombre sobre su pareja empieza de forma sutil, sin que la mujer sea consciente de ello. Poco a poco, la situación se va agravando en frecuencia e intensidad, como una tela de araña. Empiezan, entonces, a aparecer problemas en el estado de salud de la víctima, y no sólo hablamos de las lesiones fruto de las agresiones físicas.

Hay varios tipos de maltrato. A veces se dan por separado y otras de forma simultánea. Y son:

  • Maltrato psicológico.

Insultos, descalificaciones, chantaje y abandono son algunas de sus formas. La consecuencia es la pérdida de la autoestima y de la capacidad de tomar decisiones.

  • Maltrato sexual.

Relaciones sexuales no deseadas mediante amenazas e intimidación.

  • Maltrato físico.

Ya se sabe: golpes, quemaduras, empujones, patadas, palizas y todo tipo de agresiones que pueden acabar en asesinato u homicidio.

  • Maltrato económico.

Es el hombre quien controla el dinero, obligando a la mujer a explicar y justificar cualquier gasto. En muchas ocasiones, no permite a la mujer trabajar por cuenta ajena.

  • Maltrato ambiental.

Es una mezcla de maltrato psicológico y físico. Pero en este caso, la violencia se lleva a cabo contra todo aquello que rodea a la víctima ( muebles, objetos varios, destrozos en la casa), con la finalidad de intimidar y atemorizar a la mujer.

El maltrato psicológico provoca en la salud física femenina dolores crónicos, migrañas, afecciones estomacales, del colon y una alteración de la función inmunológica que la hace más vulnerable a la enfermedad. En lo referente a la salud mental las consecuencias son más graves. El trauma emocional generado por la situación tarda mucho tiempo en desaparecer o no desaparece nunca. El riesgo de suicidio es cuatro veces mayor que en las mujeres no maltratadas y el síndrome de estrés postraumático se da en la mitad de los casos de violencia física.

Pero en la violencia doméstica no sólo la mujer sale gravemente perjudicada. Los hijos son también víctimas, tanto si son testigos de las peleas y palizas, como si son víctimas de él.

La ansiedad, las alteraciones de tipo afectivo, los cambios de comportamiento y los síntomas piscosomáticos son algunas de las nocivas consecuencias que sufren estos niños y adolescentes. Pero lo más inquietante de todo aparece a largo plazo. Los niños que sufren violencia en el hogar, tanto sexual como física, tienen mayores posibilidades de convertirse en futuros verdugos o en futuras víctimas.

Foto Vía: jsoltys.wordpress.com¡

Print Friendly, PDF & Email



Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top