Lo que los ojos desean realmente ver

mira el mundo

Nuestros ojos son los portadores, junto con el cerebro, de nuestro sentido de la vista. Este nos permite aprender más sobre el mundo que nos rodea que con los otros cuatro sentidos restantes. Utilizamos nuestros ojos en la mayoría de las actividades que llevamos a cabo diariamente. Sin duda alguna, es la vista el sentido que más miedo nos da perder por lo que lo consideramos el más preciado de todos.

Desde el primer instante en que abres los ojos al empezar el día, nuestros ojos actúan igual que una cámara que lo registra todo. Esto es un resumen muy simple, dado que la vista es el sentido más complejo de entre los cinco.

En realidad, todo aquello que percibimos no son más que rayos de luz que rebotan en los objetos y llegan a nuestros ojos, atravesando la córnea, luego la pupila y la lente. El tamaño de la pupila varía dependiendo de la cantidad de luz que se recibe ( si hay mucha luz se contrae, y si hay poca se dilata), para adaptarse a ella y permitir que entre la necesaria.

Detrás de la pupila está la lente. Esta proyecta la imagen sobre la retina y esta, a su vez, la envía al cerebro ( curiosamente del revés) a través del nervio óptico, y es el cerebro el que se encarga de «interpretarla» y «ponerla derecha» en un lugar llamado corteza visual.

Si miramos desde una perspectiva más subjetiva y no tan científica, nuestro ojos nos sirven para algo más que para interpretar los objetos materiales. Cuando vemos también sentimos. Puede decirse que la vista es un sentido «de emociones». Cuando miramos a los ojos a otra persona somos capaces de saber si nos miente o si es sincera, si nos ama o si nos odia, si está apesadumbrada o feliz… Podemos sentir la vida en colores: la vida es de color rosa cuando es ideal y maravillosa; el día es gris cuando es triste y sin sentido; el futuro es brillante cuando somos optimistas o sombrío cuando no lo somos tanto.

Nuestro mundo está lleno de contradicciones. Todos los día «vemos» cosas buenas y malas, que nos remueven y nos dejan huella. Ya se sabe: una imagen vale más que mil palabras…

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