Tipos de Psoriasis

Psoriasis

La psoriasis es un trastorno de la piel, de curso crónico que evoluciona en forma de brotes. En él, el proceso durante el cual las células de la piel son reemplazadas por otras nuevas se acelera. Por norma general se tarda entre 21 y 28 días para que esto ocurra, pero en el caso de que se padezca psoriasis este período se acorta y sólo tarda de 2 a 6 días.

El resultado de este rápido crecimiento de células de la piel es la aparición de unas manchas rojas cubiertas de escamas plateadas, conocidas con el nombre de placas.

La psoriasis más común es la psoriasis vulgaris. En ella, las placas aparecen con más frecuencia en codos, cuero cabelludo, parte anterior de las rodillas y parte baja de la espalda, aunque la aparición en otras zonas del cuerpo no es rara. Estas placas suelen cursar con picor e incluso dolor, y cuando aparecen en zonas sensibles como ingles o axilas su apariencia es roja y brillante pero con pocas o ninguna escama.

Otro tipo de psoriasis que podemos encontrar es la psoriasis guttatta (del latín gutta = gota ). Se presenta en forma de pequeñas escamas de menos de 1 cm de diámetro, como si fueran pequeñas gotas (de ahí su nombre), y es más frecuente en niños y adolescentes. Puede desencadenarse por una infección de garganta y desaparecer en pocos meses.

La forma más rara de esta patología es la conocida como psoriasis pustulosa. Cursa con la aparición de placas eritematosas o rojizas de las que brotan pequeñas ampollas o vesículas que contienen pus en su interior y que pueden ocupar gran parte de la superficie corporal, incluida la piel bajo las uñas. Su aparición suele ser aguda y acompañada de síntomas como fiebre y malestar.

Hasta no hace mucho se consideraba a la psoriasis como una simple patología de la capa superior de la piel o epidermis. Afortunadamente, la ciencia médica ha encontrado que el verdadero origen está en el sistema inmunológico. En las personas con psoriasis, las células T del sistema inmune actúan, de manera errónea, como si estuvieran luchando contra una infección o «trabajando» en la cicatrización de una herida, lo que provoca una sobreestimulación en el mecanismo de crecimiento celular de la piel. Se puede decir, por tanto, que la psoriasis es una enfermedad autoinmune. Pero aún no se sabe qué la desencadena, aunque se barajan ciertos factores tales como cambios hormonales, estacionales, infecciones e incluso el estrés, tanto físico como emocional.

Al no tratarse de una infección, la psoriasis no es contagiosa de ningún modo. Tocar la piel afectada y después tocarse a uno mismo o a otra persona no transmite la enfermedad. El riesgo es más bien para el que la padece, puesto que las placas, en caso de que aparezcan grietas en ellas por exceso de sequedad, pueden correr el riesgo de infectarse. La hidratación es fundamental, aparte de lo que indique el médico, por supuesto, que es el único que ha de considerar y tratar cada caso en particular.

Foto Vía: Stock-Photo

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