Propiedades de los arándanos

Arandanos

El arándano, o cranberry, es una planta nativa de América del Norte, utilizada por los nativos americanos que ya conocían sus propiedades antibacterianas, en enfermedades de la vejiga y el riñón.

Antes se creía que esta fruta mataba directamente las bacterias que se alojaban en el tracto urinario y en la uretra, transformando la orina en un medio más ácido. Pero recientemente se ha demostrado que no es así. Lo que realmente hace el arándano es evitar que las bacterias se adhieran a las mucosas del tracto urinario, impidiendo que proliferen las infecciones. Pero una vez que las bacterias lo han ocupado, el arándano deja de ser tan efectivo. Por eso su uso es sólo preventivo. Este problema, la cistitis, es mas común en las mujeres, sobre todo debido a que la uretra femenina es más corta.

También se ha sugerido que el arándano ayuda en la prevención de las úlceras de estómago, impidiendo que la conocida bacteria Helicobacter Pylori quede adherida a la mucosa estomacal, así como aquellas que se quedan pegadas a las encías y alrededor de los dientes, previniendo así la caries. Pero aquí hay que tener especial cuidado dado que el zumo de arándano contiene gran cantidad de azúcares, así que es mejor elegir alguno con edulcorantes o con cero azúcar.

La riqueza en antioxidantes, sobre todo en vitamina C, le dan unas propiedades muy interesantes a esta fruta de color intenso. Hoy en día se está investigando la capacidad del arándano para proteger al organismo de enfermedades cardíacas y del cáncer.

Oímos hablar continuamente de los antioxidantes, pero vamos a explicar contra quiénes luchan exactamente y éstos son los oxidantes.

Los oxidantes o radicales libres forman parte del proceso natural del organismo y están ocurriendo constantemente. Estos oxidantes requieren oxígeno para llevar a cabo su misión en el cuerpo, y este mismo oxígeno, al igual que le sucede a un objeto que se rompe y es expuesto al aire creando moho, acaba provocando  daño en las células. Esto se traduce en debilitamiento del sistema inmune, envejecimiento prematuro, enfermedades cardíacas y cáncer.

Y ahí es donde vienen en nuestra ayuda los antioxidantes, que ayudan a nuestro cuerpo a reducir el efecto de los radicales libres disminuyendo su poder destructivo y ayudando a reparar las células dañadas.

Si tenemos en cuenta que el arándano es una fuente rica en antioxidantes, sobre todo en Vitamina C, como ya hemos comentado, y que además posee propiedades para inhibir la proliferación bacteriana, protegiendo nuestra vejiga, nuestro estómago y nuestra boca, no creo que haga falta nada más que decir para que se tenga en cuenta esta deliciosa fruta a la hora de añadirla a la dieta.

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