La famosa dieta del potito

Potitos infantiles

Parece ser que el último grito en dietas es la llamada «Dieta del Potito«, así como suena. Es todo un fenómeno en Hollywood y entre sus fieles seguidoras se encuentran nada menos que Jennifer Aniston y Gwyneth Paltrow.

La Dieta del Potito consiste básicamente en ingerir productos formulados para niños a los que no aún no les han salido los dientes. No hay más que acercarse a cualquier estante de comida para bebés y ahí están todos los alimentos incluidos en este programa para «adelgazar»: compotas de frutas, purés con carnes o pescados, o sólo de verduras y demás. Este tipo de alimentos no sólo permite comer en cualquier momento sin perder tiempo cocinando, sino que además prometen perder peso eficaz y rápidamente.

Al día se pueden ingerir hasta 14 potitos variados, teniendo siempre en cuenta que cada porción representa entre 80 y 100 calorías. Si hacemos cuentas hacen un total de unas 1000 calorías, lo cual supone una ingesta calórica diaria por debajo del nivel normal. Esta es la razón por la que esta dieta hace perder peso.

Entre las ventajas que tiene alimentarse a base de alimentos para bebés están:

– Incremento en la dieta diaria de frutas y verduras.

– Control sobre la cantidad ingerida, puesto que la comida viene envasada en pequeñas porciones.

– Ausencia de aditivos y productos químicos ( al menos en principio).

Y, como todo en esta vida, también tiene sus desventajas, que son:

– Los alimentos infantiles son pobres o totalmente carentes de fibra, y este componente es necesario para el buen funcionamiento del sistema digestivo y del tránsito intestinal. Se necesitan al menos 25 gramos de fibra diarios.

– Dada la cantidad de potitos que debe consumir un adulto para alimentarse diariamente, esta dieta puede dañar seriamente el bolsillo.

– Contrariamente a lo que se cree, esta dieta no está especificada para bajar de peso sino para ayudar a mantenerlo, pero combinándolo con dieta normal. Lo ideal es perder unos kilos antes de comenzar a ingerir los potitos y sustituir algunas de las comidas por éstos.

– Cualquier dieta estricta acaba aburriendo al cabo de un tiempo. Además, si la dieta en cuestión es pobre en fibra, grasas y proteínas, como es el caso de los alimentos infantiles, éstos son digeridos rápidamente por el organismo y el individuo se siente hambriento todo el tiempo, con el riesgo de caer en los temidos atracones. Y no hablemos del problema de la masticación. Al presentarse triturada la comida para bebés, se priva la función de mascar, que también colabora con el efecto saciante.

El sistema digestivo de los bebés aún no está completamente desarrollado y, obviamente, no tiene las mismas necesidades que las de un adulto. Cuando crecemos no nos hacen falta alimentos «fáciles»  o predigeridos. El aparato digestivo de una persona adulta está perfectamente preparado para digerir alimentos complejos.

También tenemos el tema de las proteínas, cuya necesidad es mayor en el adulto y que son necesarias por su aporte energético, por reforzar el sistema inmune y por ayudar a formar y a mantener los músculos.

En fin, el secreto de una dieta saludable y duradera es que ésta pueda mantenerse en el tiempo sin que nos cause angustia ni privación, es decir, que nos haga sentir cómodos y a gusto con nosotros mismos. De hecho, aquellos individuos que se privan de comer lo que necesitan acaban sintiéndose débiles, cansados y de mal humor.

Un último apunte para reflexionar: Uno es lo que come.

Foto Vía: www.inhabitots.com

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