Qué es el glaucoma y qué tipos hay

Ojo

El glaucoma forma parte de las diversas enfermedades que afectan a los ojos y a la visión, y que con el tiempo van disminuyendo la vista de la persona que la padece. La causa por la cual se pierde visión es el daño que sufre el nervio óptico. Este nervio es el responsable de transmitir, a modo de cable eléctrico, las imágenes que llegan del ojo hasta el cerebro.

Imaginemos por un momento que el interior del ojo es una especie de recipiente que se va llenando de agua y a la vez se va vaciando puesto que su fondo es permeable. Ese sería el proceso normal dentro del globo ocular. En cambio, si le pusiéramos a ese recipiente un tapón que impidiera salir el líquido y se fuera llenando cada vez más, seguramente tendríamos un gran problema. Y esto es lo que ocurre con el glaucoma: se acumula líquido y presiona comprimiendo el globo ocular, impidiendo que el flujo de sangre llegue al nervio óptico y a la retina. A esto se le conoce con el nombre de Presión Intraocular.

El glaucoma es una enfermedad insidiosa puesto que no suele mostrar síntomas hasta que no ha llegado a un estado avanzado. Muchas personas no saben ni siquiera que la padecen, sobre todo gente mayor. Y es que sin el alimento que le aporta el flujo sanguíneo, el nervio óptico va muriendo poco a poco hasta llegar a un punto en que el daño es irreversible, pudiendo llegar a producirse la ceguera permanente.

Por desgracia, cuando la enfermedad ya está en marcha, el proceso no puede revertirse. Lo único que puede proporcionar la medicina actual es paliar o detener los síntomas. La cirugía suele usarse cuando la medicación no es suficiente. La técnica consistirá, básicamente, en aliviar la presión del ojo creando una abertura para facilitar el drenaje del líquido acumulado.

Existen dos tipos de glaucoma, y son los siguientes:

  • Glaucoma de ángulo abierto

– Esta es la forma más común de glaucoma y es de carácter crónico. La presión intraocular va creciendo gradualmente en el tiempo.

  • Glaucoma de ángulo cerrado

– En este caso, el proceso por el cual el ojo va drenando el líquido se bloquea repentinamente y la presión ocular se acumula de forma rápida. Sí presenta síntomas, tales como dolor ocular intenso, náuseas y vómitos, entre otros. En este caso debe acudirse al especialista lo antes posible, puesto que si no se trata a tiempo aparece la ceguera.

A día de hoy, la única manera de luchar contra el glaucoma es la prevención. Los exámenes regulares con el especialista, en este caso el oftalmólogo, le ayudarán a saber si su presión intraocular es la correcta ( le realizará una prueba  llamada tonometría) y también sabrá si su campo visual está dentro de los parámetros habituales ( le realizará en ambos ojos una prueba llamada perimetría).

De todas formas, cada persona necesitará pruebas diferentes, dependiendo del criterio del médico.

Foto Vía: surgeon.com

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