Buscando cura para el dolor crónico

dolor crónico

Es común escuchar que a una persona le duelen los músculos, tal vez una zona específica del cuerpo o bien una articulación. Pero el dolor crónico es algo más. Difícil de diagnosticar, se trata de un dolor conocido como neuropático pues está relacionado con el daño nervioso.

A diferencia del dolor inflamatorio, el dolor neuropático está asociado a algunas enfermedades crónicas como la diabetes o el herpes zóster aunque también aparece en personas que se encuentran realizando quimioterapia o bien en quienes padecen dolor de espalda y otras enfermedades. Además del dolor, los estudios confirman que cerca de un 22% de los pacientes con esta dolencia terminan deprimidos mientras que un 25% pierde su trabajo. Y las cifras no son menores, uno de cada cinco europeos tiene dolor crónico.

Se sabe que el gen HCN2, presente en las terminales nerviosas asociadas al dolor, está relacionado con la regulación del dolor aunque no se sabe a ciencia cierta como es su incidencia. Por el momento, las investigaciones continúan con la misión de encontrar una solución al problema. Hasta el momento, los pacientes son tratados con fármacos para así controlar el dolor sin embargo nada parece contrarrestar los síntomas pues la medicación aún no es efectiva.

Hoy día, el mundo entero gasta muchos millones de dólares para combatir el dolor crónico. Europa ha invertido unos 281.000 millones de dólares anuales mientras que los Estados unidos unos 150.000 millones de dólares al año aunque nada parece ser suficiente.

Sin embargo, investigadores de la Universidad de Cambridge parecen comenzar a encontrar un camino saludable. Recientemente, han investigado otro gen, el HCN4, para comprender su naturaleza y luego compararla con la del HCN2. El gen HCN4 cumple una misión clave en el control de la actividad eléctrica del corazón y un papel similar parece cumplir el HCN2 en la actividad eléctrica de las terminales nerviosas asociadas al dolor. Así fue como realizaron numerosas pruebas en ratones bloqueando el gen HCN2.

Los resultados son prometedores y, si bien aún no se ha encontrado la cura para el dolor crónico, las expectativas crecen de la mano de las nuevas investigaciones.

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