Depresión infantil, cuando nuestros niños sufren

Niño triste

Pocas cosas más duras hay que ver sufrir a un niño. Y es que la felicidad, debería de ser un derecho universal. Desafortunadamente, al igual que en los adultos, la depresión es una enfermedad cada vez más frecuente entre los pequeños de la casa y, como tal, debe ser conocida, diagnosticada y tratada.

Porque, en ocasiones, la tristeza no es más que una alteración química de nuestro organismo, un juego de la serotonina, de los transmisores del cerebro.

Síntomas de la depresión infantil

¿Cómo saber si nuestro pequeño padece depresión? ¿Cuáles son los primeros síntomas, o los más notables, en presentarse? Los síntomas, tanto físicos como psicológicos que se manifiestan en un cuadro depresivo durante la infancia son:

– Continuas cefaleas

– Fatiga y apatía

Anorexia, pérdida de apetito

– Irritabilidad

– Llantos continuos

– Tendencia a la soledad y al aislamiento

– Manifiestos problemas de concentración

– Dificultad para relacionarse con otros niños, problemas en las interacciones personales

– Insomnio

– Sensación de tristeza prolongada

– Cuadros de ansiedad

– Bajo rendimiento escolar

– Comportamiento agresivo, sobre todo, en el entorno familiar

En la mayor parte de las ocasiones, estos síntomas son detectados por los maestros y educadores del colegio. Es por esto que se recomienda siempre mantener buena comunicación con los profesores de nuestros hijos, pues estos son una pieza clave a la hora de detectar posibles anomalías en el comportamiento del niño y, por lo tanto, evitar daños más graves en el futuro.

Tratamiento de la depresión infantil

Una vez el médico especialista diagnostique la enfermedad, se dará comienzo al tratamiento. Normalmente, se recurre a la psicoterapia, en particular, se suele hacer uso de la terapia cognitivo-conductual, mediante la cual se analiza la visión del pequeño desde una perspectiva y mirada pesimista y se intenta encarrilarlo a una manera más alegre y optimista de ver el mundo.

Si al cabo de un tiempo, el joven paciente no mejora, el médico especialista puede prescribir un tratamiento con fármacos. Los antidepresivos tienen multitud de efectos secundarios, por lo que esta decisión tiene que ser estudiada a conciencia.

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