La importancia de beber en el trabajo

Nuestro cuerpo se compone principalmente de agua. El H2O forma un 75 por ciento de nuestro organismo en el momento de nuestro nacimiento y aproximadamente un 60 por ciento en la edad adulta.

Por ello, resulta imprescindible una ingesta frecuente de líquidos de todo tipo para evitar la deshidratación puesto que las repercusiones de ésta pueden ser nefastas: tan sólo un 2 por ciento es suficiente para que nuestro rendimiento disminuya en todos los sentidos: no hablamos simplemente de cansancio físico, sino también de cierta dificultad de concentración y atención, así como fatiga, somnolencia…

En la guía «Hidratación en el trabajo» recientemente publicada por el Profesor Javier Aranceta Bartrina (Presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) ) y el Profesor Lluís Serra-Majem (Presidente de la Fundación para la Investigación Nutricional (FIN) y Presidente de la Academia Española de Nutrición y Ciencias de la Alimentación), y que tiene como principal objetivo formar y concienciar de la importancia de la hidratación a los profesionales de la salud, directivos y autoridades, resaltan que son muchos los aspectos que se dan en nuestro entorno laboral y que influyen de una u otra manera en la deshidratación, por lo que es recomendable una parada para no olvidarnos de este aspecto tan importante.

Así, las autoridades sanitarias recomiendan beber de dos a dos litros y medio al día. Podemos hidratar nuestro cuerpo no sólo con agua, sino con otras bebidas como infusiones, refrescos, etc.

En trabajos que requieran de la fuerza física o en aquellos en que se empleen uniformes especiales para mantener el calor, puede haber daños en nuestra salud si no nos hidratamos con frecuencia reponiendo el líquido perdido en la transpiración natural. Del mismo modo, el aire acondicionado y la calefacción de las oficinas producen sequedad y hacen necesarios un consumo frecuente de líquidos.

Lo que mucha gente ignora es que, al mantener nuestro cuerpo hidratado, evitamos daños colaterales que se manifiestan cuando falta líquido en nuestro organismo, como las migrañas y cefaleas en general. En las situaciones en las que se produce una mayor deshidratación aumenta el nivel de fatiga y descienden el nivel de rendimiento físico y mental.

La «Guía de la Hidratación» previamente mencionada recoge algunos consejos o pautas que, incorporados a nuestras rutinas diarias, mejorarán no sólo nuestra salud, sino también el rendimiento en el trabajo:

– En primer lugar, es aconsejable beber bastante durante las comidas y entre ellas.

– Para hidratarnos, podemos optar por el agua o otras bebidas como zumos de fruta, refrescos, leche, café o té… pues todas las bebidas hidratan.

– Con el fin de cuidar la línea o evitar el sobrepeso, podemos beber agua y bebidas bajas en calorías, sin calorías o con cero calorías.

– Comer habitualmente fruta, verdura, sopas y otros alimentos con alto contenido de agua.

– No confiar únicamente en la sensación de sed para beber y tener una botella de agua o líquido a mano en el puesto de trabajo.

A pesar de que la mayoría de las personas sólo beben cuando tienen sed, es muy probable que la hidratación de nuestro cuerpo no sea la ideal a pesar de que nosotros no sintamos ganas de beber. Antes de que esa sensación llegue a nuestro cerebro, podemos estar sufriendo deshidratación y padeciendo sus síntomas.

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