Para sentirte mejor, hidrata tu interior

Agua fresca en verano

Todos necesitamos aportar a nuestro organismo el suficiente aporte de líquido para que nos sintamos llenos de energía y podamos rendir de manera óptima a lo largo de la jornada.

La mayor parte de los procesos corporales se realizan por medio del agua que se encuentra en nuestro organismo (dos tercios del total del peso corporal). Por norma general, se nos recomienda beber una media de dos litros diarios de agua (más o menos unos 8 vasos), aunque hay que tener en cuenta que no todas las personas necesitan la misma cantidad para estar bien hidratadas. Y no hace falta decir que durante los días calurosos, ante la pérdida de sudor y cuando se hace ejercicio, el agua nunca sobra cuando se bebe, y ya no vale eso de los dos litros o los 8 vasos, sino agua a discreción.

Sobre esta recomendación, hay que tener en cuenta el aporte de líquido que nos puede aportar la dieta en forma de frutas y verduras (o cualquier otra bebida líquida como café, té o infusiones). Esto podría sumar, si tomamos las cantidades recomendadas, medio litro diario de líquido. Los beneficios de tomar mucha agua, y me refiero a la natural, actúan a nivel del sistema inmune, reforzándolo, mejora el aspecto de la piel, alivia el estreñimiento y favorece la función renal.

Si cuando estamos bien hidratados nos sentimos con energía, la deshidratación nos provoca cansancio y pesadez. Somos incapaces de concentrarnos e incluso cambia nuestro humor. Aparte de eso existen señales físicas como la poca necesidad de orinar, u orinar muy poco, y el cambio en el color de la orina. Si es de color claro, se está tomando el líquido suficiente. Si es oscura, y además poca, hace falta beber más.

Pequeños y sencillos consejos para mantenerse hidratado:

– Llevar siempre una botella de agua.

– Poner como norma empezar y terminar el día con un generoso vaso de agua. O dos, lo mismo da.

– Si el sabor del agua te parece «soso», prueba a ponerle un chorrito de zumo de limón o de lima. Así también incorporas vitaminas.

– Prueba a tomar un vaso de agua cuando sientas hambre. A lo mejor es sed «disfrazada».

– Y el consejo más obvio: ¡BEBE!

Foto Vía: Naturelivings

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